Las alergias a alimentos a "Entre línies" (TV3)
07-07-2009
La vida cotidiana de los alérgicos a alimentos fué presente en entrelínies, este programa de TV3 con nuestras socias Bet y Ona. El mundo alérgico es el gran desconocido para la mayor parte de la ciudadanía, por esto Immunitas Vera lucha por el principal escollo con el qué nos encontramos tras el diagnóstico: el desconocimiento, los prejuicios y las falsas creencias. Fue el día 15 de junio a las 22.40 en TV3 .
Las alergias alimentarias condicionan la vida de una persona hasta el punto de que un descuido puede llegar a ser mortal. Mientras que un adulto controla más bien aquello que ingiere por no sufrir las consecuencias, en el caso de los menores, es más problemático, y más en el caso de los escolares que necesitan una figura de apoyo para subtituir a los padres. Además, pese a la obligación de etiquetar los alimentos alertando sobre los componentes alergénicos, no siempre los procesos de elaboración pueden garantizar el "riesgo cero".
Francesc es alérgico desde que tenía 12 años a la fruta seca y también a todas las frutas, menos la naranja y el limón. Vamos con él y su hija a una fruiteria y vemos como, incluso, no puede ni tocar los productos, ni mucho menos ingerirlos. El riesgo es sufrir un choque anafiláctico que lo ahogaría y, en un caso extremo, podría morir. Por esto, lleva siempre antiestamínicos y, en último recurso, puede pincharse adrenalina. Cuando va a los restaurantes, se debe mirar muy bien la carta y comentarla con el camarero para saber la composición de los platos. Explica que en otros países -como Inglaterra, Holanda o Noruega- están más adelantados en este aspecto y en las cartas ya se suelen especificar los alimentos alergénos. Su hijo, Albert, es alérgico al huevo, un producto más difícil de controlar puesto que se usa mucho en la bollería industrial o en la elaboración de quesos.
Ona, de 6 años, es alérgica a los pistachos y a la proteína de la leche de vaca. Aparte de no poder consumir lácticos, esta proteína también se utiliza habitualmente como conservante -porque es muy económica-, en galletas o embutidos. Esto hace que Bet, su madre, esté muy pendiente de todo el que come, y más en la escuela, dónde lleva un control estricto no sólo de la alimentación, sino también de aquello que toca o inhala. Esto ha provocado que en clase se hayan aplicado pautas de control higiénico: los compañeros de Ona se lavan las manos y la cara por si llevan algún rastro lechal de casa. Durante el día, lo acompaña una veladora, especialmente a la hora del comedor. Ahora, a Ona, le están haciendo un tratamiento que consiste a ingerir pequeñas dosis lechales para que el cuerpo se vaya acostumbrando. El objetivo es intentar reducir el nivel de alergia, por si algún día come por accidente algo que tenga trazas de este producto y la reacción no sea traumática.
Un reportaje de Laia Mestre y Laura Gimeno.